El Espíritu Santo es el corazón vivo de la fe cristiana. No es un concepto abstracto, sino presencia real que nos consuela, nos renueva y nos empuja hacia el bien.
"El viento sopla donde quiere... oís su voz, pero no sabéis de dónde viene ni a dónde va" (Jn 3,8)
No podemos verlo ni tocarlo, pero lo reconocemos. dentro de nosotros. Es el soplo de Dios que enciende la vida y transforma la historia. Es fuego, viento, luz, caricia. Es el don prometido por Jesús, el Amor que une al Padre y al Hijoy ahora llueve sobre nosotros.
"El Paráclito, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Jn 14,26).
"Cuando venga el Espíritu de la verdad, él os guiará a toda la verdad" (Jn 16,13).
Pentecostés: cuando todo comienza
En el libro de los Hechos (capítulo 2), el Espíritu irrumpe como viento impetuoso e llamas de fuego. Los discípulos, asustados y escondidos, se convierten en testigos valientes. Es el nacimiento de la Iglesia: una comunidad viva y abierta, en movimiento.
"Se les aparecieron lenguas como de fuego... y todos quedaron llenos del Espíritu Santo" (Hch 2,3-4)
Pentecostés es un nueva creaciónel Espíritu no permanece en los cielos, sino que habita nuestra humanidad.
Los Padres de la Iglesia: el Espíritu como amor transformador
San Agustín Lo llama "Amor vivo" entre el Padre y el Hijo, que habla al corazón cuando el corazón calla.
"El Espíritu Santo es Dios que se entrega como amor. Es Él quien nos hace gritar: Abba, Padre".
San Basilio Magno lo describe como una fuerza que hace al hombre capaz de Dios:
"A través del Espíritu se realiza el retorno al Paraíso, la ascensión al Reino de los Cielos".
Para los padres, el Espíritu es una Persona vivani idea: transforma a quienes la acogen.
Los místicos: fuego que no consume
- Santa Teresa de Ávila en Castillo interior escribe que el Espíritu conduce a lo más profundo del alma:
"El Espíritu es como un viento que no sabes de dónde viene, pero cuando llega te lleva".
- Edith Steinfilósofo y místico, relata:
"Cuando la verdad cobra vida en el corazón, no hay vuelta atrás. Es el Espíritu quien la ha encendido".
Los místicos nos lo recuerdan: el Espíritu no se explica, se acoge.
¿Cómo reconocer al Espíritu en la vida cotidiana?
El Espíritu también habla hoyen voz baja pero clara. ¿dónde?
- En la Palabracuando un versículo parece escrito para nosotros.
- En paz interiorincluso en medio del caos.
- En buenas intuicionespensamientos esclarecedores.
- Frente a los demásespecialmente los pequeños, los pobres, los sencillos.
- En profundo deseoEsa necesidad de sentido... es Él quien ora en nosotros (cf. Rm 8,26).
El Espíritu Santo está aquí hoy. Él no ha fallecido. È aliento de Dios animando tu historia.
Invocación al Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo,
envíanos desde el cielo
un rayo de tu luz.
Ven, padre de los pobres,
venir; dador de dones,
ven, luz de los corazones.
Consolador perfecto,
dulce huésped del alma,
dulce alivio.
En caso de fatiga, descansar,
en el calor, refugio,
en el llanto, el consuelo.
Oh bendita luz,
invaden tu ser más íntimo
los corazones de tus fieles.
Sin tu fuerza,
nada hay en el hombre,
nada sin culpa.
Lava lo sórdido,
riega lo árido,
curar lo que sangra.
Dobla lo que es rígido,
calienta lo que está helado,
endereza lo que está descarriado.
Da a tus fieles
que confían sólo en ti
tus santos dones.
Da virtud y recompensa,
da la santa muerte,
da la alegría eterna. Amén.


